Mostrando entradas con la etiqueta Tú y tú ausencia.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tú y tú ausencia.. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de agosto de 2012

Someone better than you, better than us.


-Supusiste mal si creíste conocerme. No lo hacías. No tenías ni idea de cómo era ni de cómo quería ser.
-¿Cómo querías ser?
-Quería ser cualquier cosa, contigo. Y sentía que podía serlo, sentía que podíamos serlo. Pero tú no estabas de acuerdo.
-No, no lo estaba.
-¿Lo estás ahora?
-No.
Suspira.
-Creías saber qué necesitaba y en qué momento lo necesitaba, pero te volvías a equivocar. Una y otra vez.
-¿Me equivocaba?
-Sí, lo hacías.Una y otra vez.
-Sigo creyendo que hice lo correcto.
-¿Era lo correcto alejarme de ti?
-¿No lo era?
-No, claro que no.
-Puede que no lo fuera, pero salió bien.
-¿Eso crees?
Asiente.
-Sabía a lo que me exponía al marcharme, en realidad era lo que pretendía. Quería que me odiaras, que pensaras que no te merecía y que no te quería, que nunca te había querido.
-¿Me querías?
Él sonríe.
-Más de lo que te imaginas.
-Entonces, por qué te empeñabas tanto en hacer que yo no sintiera lo mismo.
-Porque sabía que no era lo que necesitabas y que podrías encontrar a alguien mucho mejor.
Ella permanece en silencio.
-Entonces, ¿crees que salió bien?
Él la mira.
-Sí.
Ella sonríe débilmente.
-Te equivocas, como de costumbre.
-¿Me equivoco?
-Por supuesto. Nada fue como tú esperabas, absolutamente nada. Y no, no lo conseguiste.
-¿Qué no conseguí?
-Hacer que te odiara. Todo lo que conseguiste fue hacer que mi amor por ti se fortaleciera y que acabara perdidamente borracha.
Él esboza una sonrisa.
-¿Tú, bebiendo?
-Me emborraché de tu ausencia, amor.
-¿Era mejor que el Vodka?
-Por supuesto que no, era la peor bebida que he probado. Y espero no tener que volver a tomarla.
Ambos sonríen.
-Prometo no dejarte beberla nunca más.
-Te tomo la palabra, mon amour.
Él abre los ojos, ante la sorpresa.
-¿Cómo sabes que estuve en París?
-Al igual que tú creíste conocerme y resultaste estar equivocado, yo creí conocerte y, ¿sabes qué? Lo hacía de verdad.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Nadie; o al menos no ella.


 Algo había cambiado. Lo notaba, lo sentía y le dolía. Le dolía con tanta intensidad que, envuelto en el dolor que desprendía su alma, no fue consciente de que sangraba hasta que vio cómo el líquido rojo resbalaba por su rodilla. Pero no le importó, apenas sentía el dolor. Podía culpar a la botella de Vodka que aferraba con ambas manos o a la chica del pintalabios rojo que había tatuado su corazón. Suponía que las dos cosas eran posibles culpables, pero en realidad le importaba verdaderamente poco.
Sus ojos ya no brillaban, su pelo ya no estaba perfectamente peinado y su máscara de indiferencia se había desplomado a sus pies. Y sin embargo, se sentía él mismo. El mismo que había provocado los más oscuros deseos en todas y cada una de las chicas que había conocido y que ahora solo deseaba quedarse quieto y derramar todas aquellas lágrimas que había estado reservando toda su vida para ocasiones especiales. Y esta, sin duda, lo era.
No había ninguna dulce princesa con un disfraz de niña mala sobre su cama.
No se oían risas perdidas con un deje amargo, capaces de hacer que cualquier chico suspirara.
Nadie miraba distraídamente por la ventana, mientras intentaba que sus lágrimas pasaran desapercibidas.
Nadie le besaba con más ternura de la imaginable y una sonrisa en el rostro.
Pues no había nadie en su habitación.
Nadie que fuera ella.
La había perdido. De la misma manera que se había perdido a sí mismo, tratando de encontrarla.
Otro trago a la botella. Otra calada a un cigarro casi apagado. Otra mirada hacia el pasado. Otro último llanto que se repetía noche tras noche. Y otro pobre muchacho que había perdido inconscientemente lo que más quería.

jueves, 24 de mayo de 2012

Nos multarán el corazón por exceso de velocidad.
Estúpida. Te sientes estúpida al observar como abraza a las demás exactamente de la misma manera en la que minutos antes te ha abrazado a ti. Y tu corazón se queja de nuevo, porque ya está harto del dolor que aquel amor irracional le provoca. Pero ni él ni tú, podéis hacer nada para evitarlo. Solo puedes girar la cabeza cuando pasa por tu lado o evitar su mirada cuando sus ojos oscuros se posan en los tuyos. Pero nada más. No puedes cambiar lo que sientes, porque forma parte de ti y de alguna manera te da fuerza, del mismo modo que te la quita. Y cada vez parece quitarte más fuerza de la que te da, conforme ves como sus ojos pasean entre los escotes de decenas de chicas y como sus labios besan sin venir a cuento mejillas de todo tipo. Te sientes más tonta por momentos, pero ¿qué puedes hacer para cambiarlo si el problema no eres tú sino él?
Aunque, que él sea el problema no es excusa, ya que él no te obliga a quererle. Lo haces porque de una manera u otra hay algo de él que te gusta más de lo que debería.
Así que finalmente, cuando te topas con la realidad y te mentalizas de que no puedes hacer nada, acabas por aceptar que aquello no te beneficia. Que eres solo una más, una entre cientos. Una de esas que autoescriben su nombre en la interminable lista de conquistas de ese idiota que te quita el aliento. Y que debes acabar con esa situación ya.
Te decides. Te convences de que es lo mejor. De que ni él te quiere ni tú debes quererle.
Pero al llegar a clase al día siguiente y verlo, tan guapo como siempre, tus recién obtenidas fuerzas se disipan, y cuando se acerca a ti como cada mañana, dejas que te abrace y deseas que ese precioso momento se repita día tras día, porque por mucho que te duela el corazón cuando te apartas de él, la alegría de sentirle cerca aunque sea solo unos segundos, supera esa agonía que te produce y aunque resulte extraño e incomprensible, te hace feliz.

martes, 24 de abril de 2012


No, no te das cuenta.
Ignoras el hecho de que con cada bocanada de aire que tomas, me estás ahogando más y más. Supongo que aunque fueras consciente de que conforme más te alejas de mí más me cuesta respirar te importaría tan poco como nada, porque así eres tú: un pobre engreído que se cree demasiado para alguien como yo.
Pero te equivocas, te equivocas completamente y tanto tú como yo lo sabemos. Aunque ninguno de los dos pensamos hacer nada para cambiarlo. Tú vives demasiado bien en tu mundo perfecto como para darte cuenta de que me estás matando, y yo te necesito para que mi mundo siga girando. Así que aquí estamos los dos, fingiendo ignorarnos. Aunque aún me pregunto si tú finges o me ignoras de verdad, porque yo finjo amplia y llanamente, ¿sabes?
Es de suponer que ni siquiera te has planteado el hecho de fijarte en mí como algo más que una niñata tonta, que escucha tus problemas y te hace sentir mejor cuando lo necesitas. Pero para mí eres mucho más que un chico que me cuenta sus preocupaciones, siempre has sido mucho más que eso aunque nunca he querido admitirlo, pues resulta más fácil fingir no sentir ese cosquilleo cuando me abrazas que demostrarte lo que siento y aún así seguir viendo como la besas, como la haces sentir una princesa con tus dulces palabras y tus caricias. Porque cuando te veo con ella no puedo evitar pensar que esa debería ser yo. Yo, tu amiga, la que te escucha, te aconseja y te ayuda. La que llora por ti en las esquinas y luego se levanta y pasa delante de ti sonriendo y con la cabeza alta, pues teme demasiado que te des cuenta de que al mismo tiempo que eres el causante de todas mis sonrisas, también eres el responsable de todas y cada una las lágrimas que derramo.
W.

martes, 3 de abril de 2012

Querido corazón, ¿por qué? ¿Por qué él? ¿Por qué, habiendo seis mil millones de personas en el mundo, necesito a la más desesperantemente estúpida de todas? ¿Por qué no me puedo conformar con una alguna menos superficial o tal vez, menos creída, por lo menos? ¿Por qué me ha robado el corazón el más imbécil de todos los chicos, ese que está cada semana con una chica y por el que todas babean? ¿Por qué? ¿Tienes a caso respuesta para alguna de estas preguntas? ¿No? Vale, eran difíciles, pero esta supera a todas las anteriores con creces. Ahí va;  ¿por qué habiendo millones de chicas en el mundo, más listas, más rubias y más guapas que yo, él se ha tenido que fijar en mí y hacerme repulsivamente feliz?

lunes, 2 de abril de 2012

Venga, hazlo de un vez; desaparece. Desaparece de mi vida y de mis recuerdos, por favor. Porque no puedo más. No puedo seguir viendo como te acercas a mí con una sonrisa estúpida en la cara y me abrazas. No puedo escucharte decir que me echas de menos, que me quieres y que fue todo un error.
¿No te das cuenta del daño que me haces jugando de esa manera conmigo? ¿No ves lo mucho que me duele? Supongo que no, y que si lo haces te da igual. Completamente igual; pero, ¿cómo no? Resulta ilógico que después de todo intente excusarte, lo sé. Pero, ¿qué quieres que haga? Te quiero de manera incondicional, y eso es duro, ¿sabes? Sobretodo viendo como tú me buscas cuando quieres y me ignoras cuando no. Pero algún día acabará, supongo. Algún día dejaré de espiarte desde la ventana o de observarte a escondidas en el recreo. En algún momento dejaré de quererte y ambos lo sabemos. Sabes tan bien como yo que cuando llegue ese momento perderás a tu juguete más preciado, y tendrás que buscarte a otra niña tonta que te repita diez veces al día lo especial que eres y que llore porque tú nunca se lo dices a ella. Pero seguro que encuentras una sustituta rápido, así que tranquilo.
Está claro que tú lo superarás, pero ¿y yo?
¿Sabré vivir mi vida sin ti?

lunes, 26 de marzo de 2012

 
Os odio a ti y a tu puta bipolaridad de mierda.

jueves, 15 de marzo de 2012

Si te pidiera un favor, ¿lo harías por mí?
Si te pidiera que echaras a andar y te alejaras sin ni siquiera mirar atrás, ¿lo harías?
¿Te irías si fuera lo que yo quisiera? Sin un beso de despedida ni una simple carta, dime ¿lo harías?
¿Obedecerías a mi cabeza sin ni siquiera escuchar a mi corazón? Sin saber lo que quiero ni lo que necesito.
¿Te dejarías engañar con palabras como yo no te quiero?
Y lo más importante, ¿me seguirías queriendo tras irte pensando que yo no siento lo mismo?

                                                     Porque yo sí te sigo queriendo. 

domingo, 4 de marzo de 2012

Lo reconozco; no sé cómo olvidarte.

He besado otros muchos labios.
Pero ningunos me han sabido como los tuyos.
He agarrado muchas manos.
Pero ningunas eran tan suaves como las tuyas.
He visto muchos más ojos azules.
Pero ningunos me han hecho estremecer como lo hicieron los tuyos aquella primera vez.
He susurrado te quiero muchas más veces.
Pero ninguna vez ha podido hacer sombra a ese seis de octubre en el que te lo susurré a ti.
He soñado con muchos otros.
Pero esos sueños nunca han sido tan bonitos como aquellos en los que salías tú.
He llorado por numerosas cosas.
Pero esas lágrimas no han arañado mi piel tanto como las que derramé por tu culpa.
He conocido a demasiados otros.
Pero ninguno ha podido hacerme sentir feliz de nuevo.
Supongo que esto se debe a que, aunque he tenido suficiente tiempo como para aprender; sigo sin saber cómo olvidarte.

jueves, 26 de enero de 2012

Ojalá,

ojalá que tú puedas mirar a otras chicas de la manera en la que ahora me miras a mí. Ojalá que puedas seguir adelante y pensar en otra persona mejor que yo. Ojalá que tu corazón no sufra como el mío lo está haciendo. Ojalá que acabes olvidándome; a mí, a mis besos, a mis caricias, a nuestros sueños y a aquel que eras cuando estabas conmigo. Ojalá que puedas pasear de la mano de alguien que no sea yo. Y ojalá que encuentres a una persona que te trate tal y como te mereces, porque créeme, te mereces algo realmente bueno y aunque siento decírtelo, yo no lo soy.

lunes, 23 de enero de 2012

Lo que más duele, es quererte incluso más que antes.

Duele ver como te alejas y no poder hacer nada porque sé que si te vas es por mi culpa.
Duele verte andando de la mano de otra cuando antes la única mano que se entrelazaba con la tuya era la mía.
Duele sentir que mi corazón se desgarra bajo mi piel cuando te veo y no puedo ni saludarte.
Duele ver como hemos pasado de ser todo a no ser nada.
Duele leer tus mensajes y que, esos que antes parecían tan sinceros, ahora hayan perdido el sentido.
Duele saber que te he perdido y que ya no puedo hacer nada para recuperarte.
Pero sin duda, lo que más duele es quererte incluso más que antes. 

La promesa que nunca vas a olvidar.

Y de pronto abres los ojos y descubre que no está, que se ha ido y te ha dejado... Y te sientes estúpida, engañada y frágil, rota en más pedazos de los que serías capaz de contar. Se ha alejado de ti y ha incumplido su promesa, esa que te hizo mucho tiempo atrás y que posiblemente él ni siquiera recuerde, pero que tú nunca vas a olvidar. 

Hey

tú, sí tú, el idiota de mechones rubios y ojos perdidos, ven y bésame.
Bésame como si no pudieras volver a hacerlo nunca más. Bésame como me besaste aquella vez, mucho tiempo atrás. Bésame como si hubieras nacido para eso. Bésame como la besas a ella. Pero bésame, permíteme sentir tus labios fríos rozando los míos por última vez y después, vete si quieres
 y no vuelvas.

domingo, 22 de enero de 2012

Ahora podemos hacerlo. Ahora podemos mirarnos y sonreírnos como hicimos una vez, hace mucho tiempo. Podemos volver a intentarlo, volver a creer en el amor y recuperar el tiempo perdido. Podemos pasear de la mano y observar juntos las estrellas. Podemos volver a sentir esas mariposas en nuestros estómagos, esas que revolotean de aquí para allá, pero que hace demasiado tiempo que no siento, y quiero volver a experimentar. Podemos volver a ser tú y yo, solo nosotros de nuevo.